La Joven del cabello purpura

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La Joven del cabello purpura

Mensaje por Mephisto el Jue Sep 20, 2012 11:11 am

“La realidad no desaparece cuando cierras los ojos”



Me alegro, porque es factible, y subrayo factible, que tal momento no llegue nunca, que no te enamores, que no puedas ni quieras entregarle la vida a nadie y que, cumplas un día los cuarenta años y caigas en cuenta de que ya no eres joven y que no había para ti un coro de cupidos con liras ni un lecho de rosas blancas tendido hacia el altar, y la única vergüenza que te quede sea robarle a la vida el placer de esa carne firme y ardiente que se evapora más rápido que las buenas intenciones, y que es lo más parecido al cielo que encontrarás en este sucio mundo donde todo se pudre, empezando por la belleza y acabando por la memoria."


Dejo de leer y cerró el libro, leer al buen Carlos siempre le resultaba estimulante y ya estaba lo suficientemente estimulado, hacia mucho tiempo que no se congraciaba con Kephisto, lo sabía pero estaba suficientemente contento ese día y pese a que quería seguir leyendo, ese día tenía una cita importante

No había sido tan difícil como supuso, como siempre, se había angustiado demasiado para nada, durante todo el viaje desde arboles altos hasta el puerto, Mephisto se la paso viendo las caras de los nobles Eucalianos burlándose de el hasta el cansancio, pero la oportunidad fue servida en bandeja de plata

Había sido relativamente sencillo hacerse pasar por uno de los albaceas de los sembradíos de los Nobles en las islas lejanas, tenían tantos negocios, y tantas cosas en la cabeza, como para prestarle mucha atención a uno de sus tantos sirvientes, Si estuviera vivo alguno de sus antepasados podrían llegar a fijarse en el, pero esta generación, no

Las cosas no eran como el las imaginaba los Eucalinos eran estéticamente agradables pero nunca tan perfectos como su abuela los describía, lo que si era cierto era lo peligroso que era jugar con ellos. -peor aún.- acostarse con ellos

Nunca sabía muy bien que decir, el mundo del poniente tenia costumbres un poco raras y hasta solemnes, ¿Qué iba a decir? “Buenas las tenga su merced y su amante las aproveche” No, no seas estúpido -pensó.- tienes que hablar actuar con seriedad, Eucalia no era un lugar para poder soltar la lengua como era su vieja costumbre,

Los ingredientes para sus menjurjes no fueron difíciles de conseguir, los insectos venenosos eran lo mismos en todos lados, solo que aquí eran mas difíciles de atrapar. Lo único que no había podido conseguir era los ingredientes para el vino de la esclava” o mas bien “te de media luna” como le solían decir aquí, tampoco le presto mucha atención dado que aquí no lo necesitaba, la gente de aquí no procuraba esas cosas, todo lo contrario, les gustaba tener niños a diestra y siniestra, por lo que sus mejores talentos serian desperdiciados

En aquella ocasión llevaba en el bolsillo interno de su camisa algunos aguijones de abeja obrera adulta consigo, dada la escasez de sapos y víboras era el ingrediente más abundante y fácil de conseguir, y era efectivo para sus propósitos, aturdir, cianosis, taquicardia, inmovilidad temporal, lo suficiente para huir si las cosas llegaba a ponerse tensas, en el otro bolsillo de cerca de su corazón algunas monedas de oro acuñadas con el Siervo, una camisa interior de tela gruesa par reforzar su torso y su daga escondida en su bota tibial derecha, y había hecho sus respectivos ejercicios de estiramiento media hora antes , por lo que creía que estaba lo suficientemente preparado para cualquier eventualidad. Las moles con músculos agarrotados y abultados nunca lo preocuparon, pero en toda eucalia había muchas mujeres guerreras, tan ágiles como lo podía ser el y tan fuertes como cualquier hombre normal, esas si eran mas dignas de preocupación

Caminaba por las calles dirigiéndose a su destino, la lluvia de la noche anterior se había vuelto la conocida brisa portuaria de siempre su larga cabellera recogida en media cola y una elegante y holgada túnica, mediante sus observaciones, había concluido que el vestir con mucha propiedad influía en el como las personas se trataban entre si, llevaba en el hombro izquierdo un morral varios pergaminos sellados, con los informes de la contabilidad de las islas lejanas cuando de repente chocó contra otra persona…

¡Oiga, fíjese por donde camina pedazo de...!


Se detuvo un momento par ver con quien se había tropezado, era una chica, ¡y que chica...! sus ropas eran ligeras, muy practicas, que la hacían lucir a la vez bella y mortal pero lo que mas destacaba era el hermoso color de su cabello. Se quedo mirando atónito a sus ojos y pensó: ¿No debería estar posando para una estatua esta mujer?

Disculpe, estaba distraído, no me fije por donde caminaba, le ruego me perdone




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Re: La Joven del cabello purpura

Mensaje por Psylocke el Jue Sep 20, 2012 12:32 pm

La joven Elisabeth se hallaba en una mansión eucaliana, era de noche, los truenos y relámpagos tronaban enfureciendo el mar embravecido y la lluvia caía intensamente. Las gotas de agua se posaban en el cristal donde se reflejaba el rostro de la perfecta maestra. El salón donde ella se encontraba era lustroso, chimenea bien encendida, lámparas de cristal de patas de araña con velas, lujosísimas alfombras y una mesa de caoba barnizada colmada de papiros y de manuscritos.

Gracias a la chimenea, las húmedas ropas de Psylocke situadas cerca del fuego iban secándose lentamente. Pero ella no estaba allí por placer, pues ella espera al Señor "Norte", quien según él necesita, efectividad, seriedad y precisión. Tres dotes que la joven posee y perfecciona. Este misterioso señor conocía los movimientos de Psylocke y daba por hecho que ella podría efectuar su asesinato sin problema alguno. Efectivamente, el encargo del varón era segarle la vida a otro, su mayor y enemigo acérrimo, el Sr Tuor. En las disputas entre ambos siempre salía vencedor este último y "Norte" un hombre casado y ya demasiado mayor tuvo que recurrir a cierta juventud precisa y silenciosa.

La puerta se abre y el hombre la mira.

Sientese señorita Braddock- dijo el hombre con un tono serio, mostrándole con la mano una silla acolchada de rojo raso. La joven aceptó sin mediar palabra, la ropa prestada era de una de las sirvientas. Constaba de una blusa blanca y una falda que le recorría desde la cintura hasta casi los tobillos. La chica se recostó sobre la espalda de la silla, entrecruzó los dedos posando los codos en el reposabrazos del asiento y cruzó las piernas, esperando que el señor con alias de dirección fuera al grano.

Como verá, soy un hombre con situaciones más importantes que hacer que estar mediando con un hombre más joven y mejor entrenado que mi persona.- hizo una pausa y prosiguió. – Ese hombre no es humano, es un hijo de Caín, podrá matarlo con esta [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] en el corazón . Destrúyalo, y la otra parte de la recompensa será suya.- Psylocke asintió como si de una despedida fuera. Con decisión cogió la daga y las monedas. Según fuentes de confianza, la víctima estaría por los alrededores la noche siguiente, esto le daba a la pelipúrpura todo un día de ventaja. El cual aprovechó para entrenar en el arrojo de esa daga a media distancia.
Cuando la noche llegó, ella estaba lista, era acercarse, matar y alejarse sin más, trabajo fácil y monedas fáciles.
La chica advirtió al objetivo, era un hombre de unos trentipocos o ventimuchos, pelo negro y ojos marrones, vestido con una túnica apoyado sobre la pared de una taberna, Psylocke se escondió detrás de cada esquina para acercarse a él poco a poco, sigilosa cual felina y disimulando cual perfecta atriz fue retirando su brazalete izquierdo para coger la daga.

Como un corcel amaestrado, ella no retiraba la vista de su presa. Todo estaba listo, podía verse en el mismo salón del Sr “Norte” cobrando su premio, todo estaba listo, todo en su sitio, todo menos él.
Un caminante se chocó contra ella. Ella se cortó y sangró, alertando así al vampiro, que al reconocer esa daga, gritó y corrió abriéndose camino entre la gente, el plan falló.

Psylocke se miró el dedo cortado para luego matar con la mirada al caballero que le había hecho perder dinero, bastante dinero, éste se disculpaba pero ella parecía no ser complaciente.Disculpado queda, no se meta. - no sabía que decirle y como no es dada a entablar conversaciones fue en busca del vampiro, era una persona perfeccionista y no se permitía errores a sí misma.


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Re: La Joven del cabello purpura

Mensaje por Mephisto el Jue Sep 20, 2012 4:13 pm

Existen tres cosas que un hombre necesita para hacer una cosa realmente estúpida, la primera que sea peligroso, la segunda que sea prohibido y la tercera que haya una mujer involucrada y bueno en aquella situación todo pintaba para que así fuese
Primero porque al parecer estaba persiguiendo a alguien, por lo que era peligrosa, segundo le era prohibitiva por la forma en que lo había tratado y la mueca de frustración por haberla interrumpido y tercero bueno en unos segundo ya se había vuelto una punzada en su mente y en su entrepierna

Y es que cegado ante tan salvaje belleza hubiese esperado oír una dulce disculpa como el azul océano, salir de sus labios, pero en vez de eso, le contesto seca, casi grosera, el foráneo apenas y pudo balbucear algunas silabas, estaba tan apenado por haber interrumpido lo que sea que estuviese haciendo y solo la vio alejarse casi en cámara lenta, persiguiendo a una persona que huía de ella.

No dijo nada cuando se fue, siguió su camino, reprochándose así mismo por no haber dicho algo oportuno y… -que n ose metiera- vaya esperaba que no todas las mujeres eucalianas fuese como ella.

Camino varios metros e auto-flagelándose mentalmente cual Thorquemada con el látigo, – Como carajos no le pregunté su nombre.- Cuando se le ocurrió mirar al suelo a ver si no se le había caído nada, luego hurgo en sus bolsas, todo estaba en su lugar los aguijones, la daga, el morral, las moned… ¿Carajo!
¡El morral! ¿Dónde había quedado su morral?... Diablos ahí estaban los papiros

Y es que al tropezarse, Mephisto n ose dio cuenta que había tirado el morral y cuando se fue un niño oportunista lo cogió y corrió, sin que Mephisto se percatara.

La chica del cabello morado… si fue ella, Si estaba seguro que… Fue ella….

¡Hija de mala orca!

Se giro y comenzó a correr hacia a ella cuando ella giro en una esquina pensó que ya la había atrapado solo para encontrarse con un concurrido mercado

“Los otros se lleven mi suerte”, nunca la hallaría, como una aguja en un pajar… nunca mejor dicho

Paso toda la noche, buscándola sin éxito. Hasta que el sol apareció, la primera gaviota del día volaba ya sobre el mar
A pesar de la madrugada, la agitación en el puerto era la misma que a medio día. La gente se levantaba desde muy temprano, hacer sus labores. Había barcos procedentes de todos los rincones, cargando y descargando todo tipo de mercancías exóticas. Marineros y mercaderes faenaban en los desembarcaderos, al igual que las fulanas, y el dinero cambiaba de manos tan rápidamente que apenas se podía seguirlo con la mirada.

Los ruidos y las imágenes eran apabullantes, El foráneo estaba lamentándose por la perdida de esos pergaminos que ni siquiera se había percatado del grupo de hombres que casualmente se habían colocado a su alrededor, cerrándole el paso.
Eran un puñado de tipos duros, cuatro marineros malolientes armados con porras y navajas de filo mellado.

-Vaya, vaya... Mirad qué no has traído La diosa fortuna.

La voz -que era similar a la de Marlon brando- procedió del líder de los camorristas, un hombre desdentado con los nudillos tatuados. Tras sus palabras, se limito a clavarle la mirada para luego dirigirse en voz alta a los de su grupo.

-Chicos, ¿cuánto creéis que nos pagarán por este?

Dudas despejadas, se trataba de una ronda de enganche en busca de cuerpos fuertes y sanos con los que traficar, perros viejos en el dudoso negocio del "reclutamiento forzoso".
Mal haya mi suerte.- pensó, mientras sacaba su daga de su bota
Cuando las cosas anden mal, espera y se pondrán peor.


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Re: La Joven del cabello purpura

Mensaje por Psylocke el Vie Sep 21, 2012 6:39 am

La mujer guardo la daga del mismo modo de que la sacó, si era esa arma debía ser solo esa, no utilizaría sus shurikens, ni su katanna. La guardaba casi sin mirar, con los ojos fijos en esa sombra que empujaba, tiraba e incluso saltaba a los transeúntes de la ciudad eucaliana, no cayó en la cuenta de que ella también era perseguida por el varón contra el que se chocó, sin embargo no la encontró.

El vampiro la fue conduciendo entre los callejones intentando despistarla sin éxito, hasta llegar a uno de ellos tan negro como la boca del mismísimo lobo. Ni un alma, ni una sola, solo ella y la bien sabida presencia de aquel hombre, Psylocke respiraba profundamente, concentrando en cada sonido de su alrededor, por minúsculo que fuera, aquello podría salvarle la vida y se percató de que segura mente una teja sobresalía de un tejado y una serie de gotas de lluvia caían sobre una ventana muy cercana, un gato maullaba a unos metros y la gente quedaba bien lejos pues solo se escuchaban como si de un fondo musical se trataran.

Pero…un momento, ¡las gotas dejaron de sonar del mismo modo!, el chocar del agua parecía ser sobre algún tipo de tela, Psylocke cayó en la cuenta de que la observaba. Más o menos podría ser a un metro aproximado, de que el hombre estaría apoyado o incluso subido sobre la ventana, por la orientación estaba observándola detrás de ella y como a dos metros de altura, esperando el momento preciso para atacarla.

Ella también.

Por razones raciales el sería más rápido que ella, por lo que ella debía esperar a que el Sr Tuor se aburriera para que en el descuido de querer atacarla ella segase su vida, pero no lo hacía, así que cansada de esperar en el movimiento más rápido que pudo cogió la daga y se la arrojó, dándole en el hombro, el hombre perdió el equilibrio y cayó al suelo de espaldas aferrado a su hombro y escondióse entre las sombras de ese callejón mientras que se extraía la daga.

Psylocke, quiso llegar a donde estaba el varón para hacerle frente, sin embargo no lo halló. Palpó la pared en la más repleta oscuridad y descubrió la viscosidad de la sangre; más no halló el cuerpo. Puede que el olor a sangre y a metal, delatase al vampiro quien se acercaba sigiloso hacia ella y que ella por precaucion sujetase un shuriken. Su plan era enfurecerle y pelear en algún espacio abierto donde ella pudiera ver. O también hacerse de cebo vivo y que el intentase beber de ella.
Psylocke sabía por su posición en contra de la pared de que él la atacaría por detrás. Este exaló su frío aliento sobre el cuello de la chica y la chica situase una punta de la estrella ninja entre sus dedos índice y corazón para clavársela en la frente y salir del callejón dejando al vampiro que se retuerza de dolor, seguro que eso le dolería e iría hacia ella.

El Sol comenzaba a despuntar pero no lo suficiente para que el vampiro se volviera cenizas, éste se aventuró a salir de la callejuela y pelearon sin cuartel. Hasta que la sentencia llegó en forma de esfera ardiente y el vampiro posó los ojos desorbitados sobre ella, y la joven le mantuvo la mirada hasta que él se incineró.
Tras ésto, recogió la estrella, buscó la daga y cobró su recompensa, pagando un alojamiento. Dióse un baño quitando la ceniza de su piel y paseó por puro placer.

En aquel paseo, se percató de que un corro de hombres acorraló a otro, al mismo que la habló la noche anterior, se quedó mirando de soslayo sin preocuparse. Hasta que su diminuta consciencia, la obligó a arrojar una estrella que teniendo efecto se clavó en una porra de madera.

No era una amenaza, era una advertencia.

Ella les esperaba con el Bô a la espalda, la espada lista y las estrellas dispuestas.


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Re: La Joven del cabello purpura

Mensaje por Mephisto el Vie Sep 21, 2012 2:39 pm

El foráneo barajaba entre la posibilidad de si atacar o si seria mas conveniente una furtiva huida, dado que se había prometido así mismo no volver a tomar la vida de nadie, y no merecía la pena romper su palabra por unos gamberros segundones.

Entonces para su sorpresa y sin previo aviso, el objetivo de su búsqueda apareció con altanera confianza. Ahí estaba de nuevo la enigmática y gélida joven, con su cabello cuajado de caprichosos reflejos turquesa. Había arrojado unas extrañas armas como un cuchillo en forma de estrellas, clavándose este en uno de los garrotes

Ni hablar ahora ya no tenia opción, ya no podía huir, aprovecho la distracción y le clavo en el pecho su daga a uno de los marineros. Pronto se escucho un extraño silbido y acto seguido varios marineros mas invadieron el callejón, diez minutos duro la batalla, pero los dos fueron reducidos, inmovilizándolos y atándolos a ambos

En eso se abrió paso, entre los gamberros, un negro con una estatura casi tan impresionante como su barriga y les dijo:

Acabáis de presentaros voluntarios para una apasionante vida como marineros. ¿Deseáis hacerlo por las buenas o por las malas?

Espero la contestación y luego los marineros estrellaron sus porras contra ambos en la cabeza, dejándolos inconscientes

Se los llevaron al último barco que había en el muelle, con unas velas gruesas que en sus inicios debieron ser blancas, muy blancas, pero que los años habían desgastado y opacado

------
Movimiento... Vaivén constante... Mareo y conciencia en un solo parpadeo... habían pasado casi siete horas

Mephisto abrió los ojos lentamente, la cabeza le quería estallar, el moretón que le dejaron en la cabeza le dolería semanas, palabras que no se oían, que no sonaban pero que se sentían como las de los sueños afuera, el manto donde estaba recostado olía como si nunca lo hubieran oreado al sol, el aroma salado de la brisa le indicó que estaban ya en alta mar, mientras un rayo de luz de atardecer se colaba debajo de la puerta…

Poco a poco fue reconstruyendo los hechos de la mañana

A su lado yacía la peli purpura cuyo nombre desconocía, recostada en lo que parecían ser unas pacas de alfalfa, estaban los dos encerrados en la bodega del barco

Pese a lo preocupante de la situación, y de que su seguridad y su futuro pendían de un hilo Mephisto tuvo que reconocer que pese a las condiciones en las que se hallaban y la poca luz, que había no había visto una escena tan deliciosa, en años, la misteriosa y deliciosa joven yacía postrada junto a él, durmiendo plácidamente con respiración tenue y susurrante

Cuidado Mephisto, ten cuidado con lo que deseas, recuerda que esta mujer es peligrosa y ya te ha robado una vez, además quien sabe lo que hagan estos piratas con ella y contigo…

” Se dijo así mismo, pero en su zoológico mental, su imaginación volaba con respecto a él y la ninja

¿Acaso no son estos los momentos que ventilan la vida como si fuera un murmullo?

La chica no daba señales de despertar y Mephisto quien todavía no estaba acostumbrado a los de repentes se levanto y caminó con paso suave y medido hacia la puerta, la empujo, pero no se abría, estaba cerrada por fuera….




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