La Madición de Jenny Drake

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La Madición de Jenny Drake

Mensaje por Justin Scurvy el Mar Nov 06, 2012 3:05 pm

Si Jenny Blake una mujer hija de una hacendado de rancio abolengo, tardaba más de 15 días en casarse,con el amor de su infancia, toda clase y tipo de desgracias caerían sobre ella, según una legendaria maldición familiar.

Ella había estado comprometida por 10 años con Justin, un Kaisser oscuro muy detallista, siempre llegaba con un regalito todos loso dias.

Este al enterarse de la maldición, le propuso matrimonio, Ella por supuesto acepto luego de desmayarse de la impresión, se anuncio el compromiso y dias después se hicieron los preparativos para la gran boda, Jenny era la mujer mas feliz del mundo, se mando hacer su vestido con los mas caros sastres de todo el reino, todo estaba perfecto para aquel glorioso dia pero justo el día de la boda, Justin no se apareció, nadie sabía nada de el, y faltan diez días, el padre de la hija mando poner pergaminos en todos los monumentos de la aldea, se debe de buscar a cassey y traerlo para que se case con Jenny antes de que se cumpla el plazo de quince días

Aquellos interesados presentarse con el hacendado quien a prometido una cuantiosa remuneración económica

En la hacienda...Una gran y pesada reja de hierro se abría de par en par, flanqueando la entrada a un camino plano de tierra, rodeado de hermoso y viejos árboles frutales... El aroma embriagador de las flores a cada lado del camino

La casona era simplemente... hermosa... Paredes de piedra color del pan recien horneado, tejas rojizas y ventanas abiertas de par en par, unas caballerizas al fondo, y el murmullo de voces desde el interior; El gran porton de madera, toscamente labrado estaba cerrado...
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Re: La Madición de Jenny Drake

Mensaje por Ashara Draconia el Sáb Nov 10, 2012 9:04 pm

Caminaba despacio, arrastrando los pies por el cansancio, hacia días que no comía y tan solo se había podido alimentar de agua, de un pequeño odre que había robado antaño a uno de sus adversarios y que ahora ya no le quedaba ni gota.
Agotada, la joven Asharaa se apoyó en uno de los monumentos de la aldea, apoyando las manos en su cintura como jarras, mientras flexionada hacia abajo, mirando al suelo, jadeaba de cansancio cogiendo aire a la vez, tenia la cara y los brazos sucios, llenos de sudor y polvo, acumulado por el camino, al igual que sus piernas.

La joven levantó la cabeza algo avergonzada por su aspecto observando que no la mirase nadie, pero desgraciadamente, algunas de las mujeres de aquella aldea, la miraban con cierto detalle, hablando entre ellas en susurros.

-¿Que pasa mujeres de buena vida, es que nunca habéis ido de viaje? – Les gritó algo molesta.

Las mujeres, al ver la reacción de la joven volvieron a susurrar entre ella mientras la miraban de una forma descarada y la Asharaa ya con el ego humillado, dejó que su mano derecha, se desplazara lentamente hacia el mango de su más preciada espada, tomándolo con dulzura. Las mujeres se callaron de golpe, mirándola con algún que otro cierto temor.

Ashara, que así se llamaba la joven, empezó a reírse por lo bajo, mientras las miraba seria, demostrando ira en sus ojos, imponiéndose ante la situación, automáticamente, ellas tragaron saliva y se fueron con agilidad de aquel lugar, dejándola nuevamente sola.

Suspiró profundamente, soltando el mango de la espada y apoyando la mano en la pared, al hacerlo y girarse pudo observar como un pergamino colgado en esta ponía:


>> Se busca a Justin, aquellos interesados presentarse con el hacendado que….….. <<

-¿Y este quien es? – Se dijo en voz alta

Fue cuando un juglar, que al lado de ella estaba, empezó a contarle la historia de la mujer maldita que tenia que casarse con un joven muy detallista, el cual estaba prometido con esa mujer, y que aquella mujer era la hija del hacendado, un hombre de rancio abolengo y muchas mas cosas dentro de su historia a modo de canto

Ashara, que se había sobresaltado al escuchar la voz de aquel juglar que permanecía sentado al otro lado de la monumento, se llevó la mano nuevamente al mango, pero al ver que no había peligro, que tan solo era un cantarín de aquellos lares, aquel típico hombre que va de aldeas en aldeas cantando y contando historias de allá donde escuchaba, se mostró atenta e interesante por el mero echo de la recompensa…

-Una recompensa así, me dará para comida…. Con el hambre que tengo…. Y pensándolo bien, hace tiempo que no tengo misiones de tal calaño… - Le contó al juglar- ¿y donde dices que vive este buen hombre? – Le preguntó

El juglar, volvió con la historia, alargándola, diciéndole donde vivía y el porque tanto buscaban a ese joven, Ashara, al ver que alargaba el asunto, le cortó en seco, dándole las gracias y marchando rápidamente de aquel lugar, no sin antes arrancar el pergamino y enrollándolo, para mostrarlo como prueba.

Mientras iba hacia la estancia del buen hombre, divisó una fuente a la lejanía, se paró y miro su ropa y brazos. Se quedó pensativa durante segundos y luego, desvió la trayectoria hacia la fuente.
Una vez allí, se adentró en ella, mientras hombres, mujeres y niños la miraban cuchicheando (hablando) entre ellos nuevamente, cosa que a la joven le dio igual, estaba más pendiente por su rostro, cabello y cuerpo que por los demás a pesar de desear callarles el hocico.

Una vez hubo terminado de asearse, y estar presentable, salió de la fuente acercándose a los presentes, que en un foro la rodeaban, se acercó a una de las mujeres que había y desvainando su espada con lentitud le dijo:

-Si es tan amable señora…


Esta, tragando saliva se aparto inmediatamente y Ashara entre carcajadas burlonas, salió de aquel foro de gente, en dirección a la estancia del buen Señor.
Al intentar entrar en aquel recinto, uno de los hombres del hacendado, le impidió el paso, dando a entender que se identificase como tal y ella, desplegó el pergamino mostrándoselo. El cual una vez visto que tenía el pergamino y que era autentico, le acompañó hasta la sala donde unos cuantos más también se habían presentado para aquella supuesta entrevista.

Ashara, arqueó una ceja mirando a los presentes, sin más, con la cabeza en alto y en estado de alerta, se dispuso a esperar….



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Ashara Draconia

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