Even The Night is Scared

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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Sáb Nov 10, 2012 1:38 am

:: En el camino a la habitación cuando respondió que celebrarían una boda supuse que alguien de su familia o algún amigo cercano celebraría esa unión así que no le di demasiada importancia.
Momentos después, ya estando en el balcón y mirando hacia afuera, la noticia de que yo sería la que me casaría me tomó por sorpresa. Lo miré incrédula y no esperó a que reaccionara de ninguna manera, sencillamente salió de la habitación y por lo que pude oir cerró por fuera. Me acerqué a la puerta y pegué la oreja a esta para escuchar sus pasos marchándose de ahí. Cuando los pasos no se escucharon más caminé hasta la orilla de la cama, tomé asiento y me dejé caer hacia atrás sonriendo complacida.

El hombre no era para nada mi tipo y era considerablemente mas grande que yo pero... me estaba ofreciendo todo lo que yo quería, además, si estaba tomando esas precauciones conmigo intentando evitar que me escapara... tecnicamente invalidaba eso de que yo me estaba aprovechando de la bondad de la familia...
Como fuera había decidido aparentar que hacía esto obligada y ya iría cambiando de estrategia con el tiempo.

No sabía cuantas horas duraría allí encerrada así que decidí tomar un baño, intenté nuevamente quitarme el anillo pero siguió siendo inutil y ya limpia dormí un poco sobre la mullida cama esperando a ver que pasaba. Tiempo después unas mujeres llegaron dispuestas a obligarme a ponerme un vestido, fingí resistirme un poco y al final cedí. Me vistieron y peinaron para el evento. Me sentía apretada y me costaba trabajo respirar, mi ropa aunque ajustada nunca había quedado tan entallada como este vestido. Desde la habitación se escuchaba una melodía tras otra, sin duda todo había comenzado. Me indicaron el camino hacia una escalinata la cual bajé despacio sintiendo muchas miradas sobre mi y escuchando que me aplaudían.

No exageraba si calculaba mas de 500 personas en el lugar (XD), todas reunidas para mi gran evento...el corazón me palpitaba emocionado. Sí que iba a obtener rápido todo lo que deseaba, Tristan iba a ser tan solo el primero de los escalones que tenía que subir para ser una de las mujeres mas poderosas de la región... y una vez consiguiera esto solo me quedaría trabajar en mi magia que la tenía algo abandonada y eso me entristecía.
Bajé la mirada apenada cuando al fin llegué hasta el principio de la escalinata y tuve que caminar junto a un paje frente a todas esas personas elegantemente vestidas para la ocasión. Vi al conde sentado frente a mi y yo ocupé el lugar a un lado suyo. Lo escuché y obedecí levantando la barbilla y sentándome derecha. Acto seguido comenzó una presentación de baile frente a nosotros, a la cual no presté atención.
-¿siempre da las noticias importantes de esa manera conde de Noorwood?- pregunté en voz baja pero segura de que me escucharía. -Hubiera esperado otro tipo de propuesta... una más clásica...- comenté mirándolo de reojo. -Y no piense que no voy a intentar escapar- advertí, entonces el baile frente a nosotros terminó y la gente comenzó a aplaudir así que no tardé en hacer lo mismo. ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Sáb Nov 10, 2012 2:06 am

Tristán quedado sumamente satisfecho ante la docilidad de la hermosa castaña oyó sus palabras y respondió casi con la misma amabilidad con que la había tratado estando en el bosque

Lamento haberte decepcionado mi lady pero un conde debe gobernar con mano fuerte y no podía tolerar una negativa por respuesta, estuve tentado a intentar conquistarte al viejo modo, cuando aceptaste tomar mi brazo cuando te lleve a la habitación, pero no puedo perder el tiempo hay problemas en la comarca y un Conde sin esposa es como un rey sin su corona, Me alegro que digas que no tienes pensado escapar, seria muy triste tener que castigarte por tal atrevimiento

Hizo una pausa y cambio un poco su tono menos amable y más pagado de si mismo, continuo

Un conde como yo nunca pierde las batallas mi mujer de ojos miel ¿Viste nuestros templos? ¿Viste la gloria de nuestros dioses? Yo solo el máximo conquistador de esta comarca y tu serás mi máximo trofeo ¿ ¿Ves como todos te observan? ¿Te das cuenta de cómo admiran tu belleza? Te adoran. Siéntete orgullosa de tus pechos y de tu bien formada figura

Hizo otra pequeña pausa para que la Dama castaña viera como todos la miraban disimuladamente, pretendiendo que lo que miraban era el espectáculo de cisnes en la pista

Todo el mundo aquí presente puede verte y contemplar tus encantos, seguro que eres consciente de ello. Pero quiero que seas verdaderamente consciente. Esto debería hacerte sentir orgullosa de ti misma. No vanidosa, sino orgullosa, por haberme complacido y por conseguir su admiración. Complacerme, en eso consiste tu vida ahora. ¿Cuántos en el mundo poseen un objetivo tan claro, tan sencillo? Complacedme y yo siempre os diré exactamente el modo de hacerlo.


Termino el Baile, la gente aplaudió el conde se paro y la música volvió a callar cuando el conde alzo su copa, todos desviaron su atención a el

Todos los nobles comprendidos entre este castillo y la comarca de Noorwood nos han sido leales durante un siglo. En cada uno de ellos proclamaré la restauración y el nuevo gobierno. Este Invierno está siendo frío por eso me casare con esta mujer que esta a mi lado¡ Por Eride esposa del Conde y la gloria de Noorwood!

¡¡¡Por Eride esposa del Conde y la gloria de Noorwood! – Clamo el Gentío al unísono el brindis del conde...


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Sáb Nov 10, 2012 2:57 am

:: Cuando respondió noté que no me había escuchado bien, no escuchó que sí había amenazado con escaparme y tal vez había sido lo mejor porque entonces me di cuenta de su verdadera personalidad. Un hombre poderoso como cualquier otro, muy pagado de si mismo capáz de cualquier cosa por obtener lo que deseaba, pero eso era algo que en ese momento no me afectaba.

Escuché con atención cada una de sus palabras, estas estaban llenas de verdad... las uniones por conveniencia eran mucho mas importantes que las hechas por amor. Resolver los problemas del reino, mantener el estatus, extender los dominios, todo eso era mas importante que el sentir algo o no por la pareja. Sabía que todo lo que decía me ayudarían en un futuro cuando tuviera que deshacerme de el para buscar a un mejor partido. Por tanto me aseguraría de nunca mezclar sentimientos en esto... todo sería como un intercambio. Yo haría lo que el me pidiera y el me daría todas las comodidades con las que siempre había soñado y los conocimientos que necesitaría después para abrirme caminos.

-No se preocupe conde de noorwood, entiendo que la comarca sea mas importante. A partir de hoy seré como una nueva persona, orgullosa de lo que represento. Procuraré ser una esposa que esté a la altura de las circunstancias, aprenderé lo que sea necesario e intantaré complacerlo en todo lo que me pida. - dije sonando plenamente convencida y lo estaba pero no de la manera en la que el esperaba. Miré a la gente que disfrutaba de la música y el baile... sobre todo vi a varios hombres que me parecieron atractivos que seguramente podrían satisfacer las necesidades que talvez Tristán no pudiera.
El conde entonces se levantó para hacer un brindis en mi nombre y en nombre de la restauración de Noorwood, seguido de la respuesta de la gente reunida. Sonreí muy satisfecha con aquello... esa noche prometía ser más que inolvidable. ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Sáb Nov 10, 2012 3:19 am

Si bien la chica había dejado un poco atrás ese exquisito reflejo del candor y la pureza, el que se adaptara suspicaz a las circunstancias

Aprecio mucho tu lealtad mi encantadora y bellísima futura esposa, sé que estarás a la altura y yo me encargare de ser el maestro y tú, la discípula aventajada, Brindemos por nuestra futura unión

El jolgorio regresaba al recinto mientras ellos brindaban, la música flotaba nuevamente las parejas, bailaban de nuevo, en grupos apartados había algunas mujeres que hablaban tras sus abanicos haciéndose confidencias. Los hombres, observan a las presas cual gacelas, con un poco de suerte, algunos de ellos no dormirán solos esa noche, sin embargo, las miradas de la gente que no se encontraba lo suficientemente entretenida con su propio entretenimiento, miraban a Eride. Algunas mujeres con el veneno verde de la envidia rezumado por sus poros y algunos hombres con el veneno rojo del deseo rezumbando por sus ojos, intentando imaginar que se escondía bajo el satén de su impresionante vestido.

Tristán notaba esto, así como también notaba que los ojos de ella se posaban en los cuerpos de algunos de los caballeros presentes por lo que le ordeno a los pajes que se la llevaran

Llévensela a mi habitación....

Los pajes agarraron y se la llevaron, la condujeron al aposento del Conde ahí la desnudaron sin muchos miramientos, dejando que su vestido acariciara el suelo con su gran cola y que sus cabellos hondearan cual aureola a su espalda. Las velas desprendían una luz cálida, casi rosada, que iluminaba el cuerpo desnudo de la bellísima chica castaña, minutos después entro Tristán con aire prepotente y los pajes se marcharon

Tienes el hábito molesto de mirar a otros hombres, debo reconocer que es encantador pero ahora quiero que me mires solamente a mi


El conde tomo su barbilla obligándola a verlo las tupidas cejas, que se enarcaron, la miro fijamente los ojos negros que destellaban con humedad ejerciendo cierta dominancia

¿Me encuentras guapo?
le preguntó—. Ah, pero antes de contestarme, debéis saber que lo que me gustaría conocer es tu sincera opinión, no lo que vos creáis que desearía oír, o lo que te convendría contestar, ¿Me entiendes?

Él alargó la mano, y -con la misma libertad que tienen los ciegos de tocar- friccionó ligeramente el pecho derecho de Eride y a continuación le acarició ese vello tupido, entre las piernas...

¿Y bien? —Dijo él—, responde a mi pregunta y describe lo que ves. Descríbeme como si me acabaras de conocer y estuvierais hablando confidencialmente con alguna doncella.



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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Sáb Nov 10, 2012 3:57 am

::Brindamos por la futura union y me sentí tranquila al notar que se había creído eso de la lealtad.

Por lo que pasó después me di cuenta que no había sido lo suficientemente discreta al mirar a los otros hombres durante el baile. Esto me enseñaría a serlo para la próxima vez. Me sentí algo desanimada cuando los pajes me condujeron hasta otra habitación privándome de seguir en el baile.
Esperaba que me dejaran sola en el lugar pero se atrevieron a desnudarme sin mi consentimiento... los colores se me subieron al rostro... no me gustaba nada la forma que tenía el conde de proceder... ¿porque necesitaba que otros me desnudaran? ¿era que el no podía? ¿era este trato el que me esperaba? francamente me parecía desalentador...

Estaba de pie a un lado cama mirando al techo muy molesta cuando Tristán hizo su aparición, lo escuché hablar pero seguí sin mirarlo. Tuvo que forzarme tomándome de la barbilla para que lo mirara a los ojos. Lo escuché y respiré con la pesadez que me causaba la molestia que sentía por esa actitud tan infantil.
-Honestamente principe/conde =P no imaginaba esto de usted... supuse que al ser esta nuestra primera noche juntos tendría la delicadeza de ser usted mismo quien me despojara de mis ropas, además nisiquiera ha permitido que se lleve a cabo la unión, el que mire a otros no significa que vaya a estar con ellos o que con eso sea menos suya... así que ahora mismo lejos de fijarme en su aspecto, no quiero ofenderle pero lo veo inseguro y eso no me agrada en los hombres...- dije completamente serie, no sabía que repercuciones tendrían mis palabras pero el me estaba pidiendo honestidad y se la estaba dando.
Cuando su mano tocó mi pecho y después descendió hasta mi zona mas íntima no sentí nada. -se que quiere que lo complazca en todo y lo haré pero a cambio yo necesito que usted sea el hombre que yo espero-
Me molestaba que al anunciarme que nos casaríamos lo hiciera y huyera, y ahora que quería estar conmigo en la intimidad pidiera a otros lo que el tenía que hacer y peor aun que lo hiciera solo porque había sentido celos. ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Sáb Nov 10, 2012 4:38 am

El conde la escucho atento y le respondió iracundo con una soberana bofetada, el impacto fue tal que Eride cayó aturdida

Muy bien, me has respondido con honestidad y por eso no seré TAN duro... pero debes saber que seras castigada por albergar tales pensamientos, primera no deberás mirar a otros hombres a menos que yo lo consienta, segundo, tu papel es agradar a mis deseos, no esperar a sentirte agrada tu, y tercero yo decido cuales son tus necesidades no tu, ahora procederé a castigarte...

La golpeo varias veces en el suelo hasta dejarla inconsciente; luego como un tiburón que huele la sangre, Ee conde se acercó a ella, la levantó en brazos y, llevándosela hasta la mullida cama, luego la tumbó allí…

...

A la mañana siguiente toda la corte estaba reunida en el gran vestíbulo para despedir al Conde. El Conde descendía por los peldaños con Eride golpeada con las manos atadas y desnuda en sus brazos, las botas del Conde hacían sonido al pisar los gastados escalones de piedra. El Conde la bajo para despedirse de la muchedumbre


Es hora de despedirme mi trofeo y yo partiremos a la ciudad máxima para que el mismo Rey, nos de su bendición en matrimonio... cuando eso suceda regresaremos



El gentío aplaudió. Los caballos se mostraban inquietos sobre el puente levadizo.
El corcel del Conde, un semental negro, era especialmente difícil de refrenar, así que, despidiéndose de todos ellos una vez más el Conde alzó a la castaña con facilidad situándola sobre su hombro derecho, estrechándola a su propia cintura por los tobillos. Cuando Eride cayó sobre la espalda del Conde, él vio el largo cabello café dorado que barría el suelo un poco antes de subirse al corcel.

Todos los soldados se dispusieron en formación y el Conde abrió la marcha para adentrarse en el bosque.

Pasaron las horas Los soldados iba canturreando para sí y cantando de vez en cuando en voz alta.

El cuerpo elástico y cálido de la Castaña se balanceaba sobre el hombro del Conde, que percibía sus temblores y turbación. Las nalgas desnudas de Lady Crosswell estaba expuestas y se imaginaba perfectamente cuán suculenta debía ser aquella visión para los hombres que cabalgaban tras él.

Cuando llegaron al pueblo situado en medio del bosque, la excitación era enorme ya que todo el mundo sabía que el Conde tenía una nueva mujer que tomaría por esposa

Mientras Tristán avanzaba por las tortuosas callejuelas de altas casas entramadas que delineaban el cielo, la gente se agolpaba en las estrechas ventanas y puertas, y se apiñaba en las callejas empedradas.

Tras él, el Noble oía a sus hombres que, en voz baja, explicaban a la gente del pueblo del como conoció a la Castaña

Finalmente, rodeados de una enorme multitud, llegaron a la posada y el caballo del Conde entró en el patio haciendo sonar los cascos.

Un escudero se apresuró a ayudarle a descender de la montura.

Sólo nos detendremos para comer y beber. Aún podemos recorrer muchas millas antes de que anochezca .- Anuncio el Conde

El joven dejó a Eride de pie en el suelo y el Soberano Noorwodiano contempló con admiración la forma en que su larguísima cabellera volvía a cubrirla

La besó con devoción.

Una vez más, le sacó otro beso, mientras con la mano apretaba sus nalgas

Ahora todo el mundo querrá echar una ojeada a mi nuevo trofeo —dijo el Conde al capitán de su guardia—. Atadle las manos sobre la cabeza con una cuerda que cuelgue del letrero de la entrada de la fonda y dejad que todo el mundo se harte de ella. Pero que nadie la toque. Pueden mirar todo lo que quieran pero haced guardia para vigilar que nadie pueda tocarla. Haré que os saquen la comida fuera.

Sí, mi señor.- Respondió el capitán obediente

Mientras el Conde dejaba con sumo cuidado a Eride en manos del capitán, el Conde decía

Eres muy dulce, querida mí. Ahora comportaos humildemente y sed muy, muy buena. Me sentiría terriblemente desilusionado si toda esta adulación te envaneciera

Volvió a besarla y la entregó al capitán.

El Conde entró en la fonda, pidió carne y cerveza, y se dispuso a observar a través de las ventanas de paneles romboides.

El capitán de la guardia no se atrevió a tocar a la joven Crosswell más que para atarle las muñecas. La condujo así hasta la puerta abierta del patio, lanzó la cuerda para hacerla pasar por la vara de hierro que sostenía el letrero de la fonda y le sujetó rápidamente las manos por encima de la cabeza, de manera que ella se quedó prácticamente de puntillas.

Luego ordenó a la gente que retrocediera y se apoyó en la pared con los brazos cruzados mientras los lugareños se apretujaban para mirarla.

Había mujeres rollizas con delantales manchados, hombres de tosco aspecto ataviados con pantalones y pesados zapatos de cuero, y también estaban allí los jóvenes prósperos del pueblo vestidos con sus capas de terciopelo y las manos apoyadas en la cintura mientras observaban a la Castaña a cierta distancia, sin querer codearse con el gentío. Varias jovencitas lucían elaborados tocados blancos recién confeccionados. Habían salido de sus casas para contemplar a la venus trigueña, y se levantaban con fastidio el bajo de las faldas para no ensuciarlos.

Al principio todo eran susurros, pero al cabo de un instante la gente empezó a hablar más libremente.

El cabello Trigueño le resguardaba el rostro, pero un soldado no tardó en salir con un comunicado del Conde para el capitán

El Conde Tristán ha dicho que le deis la vuelta y levantéis su barbilla para que puedan verte mejor.


En tanto el murmullo de aprobación entre la muchedumbre. Las voces sofocadas hablan en torno a ella

Muy, muy hermosa —dijo uno de los jóvenes espectadores.

Deben ser las piernas más largas que jamás he visto- afirmó un viejo remendón.

El capitán de la guardia levantó la barbilla de Eride y le habló quedamente para que nadie mas lo oyera mientras sujetaba la cuerda que la sostenía.

Debéis daros la vuelta. No se os ocurra ni hablar, Mi lady . Te lo ruego. Nuestro señor Tristán es muy estricto y puede llegar a ser muy muy cruel. Y es su deseo que todo el mundo te admire. Debeís haced l oque os dice hasta que Madame Vudhiiee mande a alguien para rescatarte…






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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Sáb Nov 10, 2012 11:49 pm

:: Su reacción fue bastante previsible, golpeó mi rostro con fuerza aventándome al piso. Percibí el sabor a sangre en mi boca y como la piel de mi mejilla ardía al tiempo en que adquiría una tonalidad rojo brillante. Me llevé una mano al rostro pero entonces comenzó a golpearme... el dolor fue tal que no duré mucho consciente.

Al día siguiente desperté acostada sobre mi cama apenas cubierta con una manta. El cuerpo me dolía en varias zonas y a diferentes intensidades. Cuando me destapé y vi la piel de las piernas amoratada al igual que la de los brazos y el rostro, apreté la mandibula con furia reprimida pero no derramé ni una sola lágrima. Ya encontraría el momento de vengarme.

Tiempo después apareció el conde vestido, me miró de arriba a abajo y no me permitió vestirme. Quería que mi humillación se prolongara, lo único que me protegía del mundo era mi larga cabellera. Ese hombre era un enfermo que quería exhibirme de una forma extraña a todo aquel que le sirviera. No entendía bien que quería que aprendiera de todo esto, me parecía estúpido como todo lo que venía haciendo últimamente.

Ató mis manos y me forzó a bajar la escalinata, y me encaminó hacia donde tenían preparados ya los caballos. En todo el camino no levanté jamás el rostro que estaba encendido por aquella humillación.
Subió a su caballo junto conmigo y como si yo fuera tan solo una piel me echó a su hombro sujetándome por los tobillos. No intenté forcejear porque era un caso perdído, nada ganaba ahora haciendo las cosas difíciles. Necesitaba tranquilizar a mi mente y mi corazón para saber como resolver esto.

El caminar del caballo y la posición en la que me encontraba me lastimaba mucho y no me dejaba respirar bien, era un suplicio. Los hombres que nos acompañaban en sus caballos cantaban y hablaban entre ellos pero por fortuna nunca llegué a escuchar ningun comentario acerca de mi particular situación.
Así recorrimos un largo camino hasta que escuché que nos íbamos a detener un momento en un poblado, ahora nos encontrábamos en medio del bosque, talves podría escapar si alguien me ayudaba.

Cuando al fin nos detuvimos estábamos rodeados de gente, me hacía sentir sumamente incómoda que gente cualquiera me viera de esta manera. Aun sin verlos podía sentir sus sucias miradas sobre mi. Un ayudante del conde me bajó con facilidad dejándome de pie en el piso a un lado del caballo. Moví la cabeza para que el cabello cubriera la parte frontal de mi cuerpo. Tristán que ya se encontraba frente a mi me vio con ojos raros... una mirada que no alcanzaba a decifrar y me besó intensamente mientras me apretaba el trasero con una mano.

Seguramente le parecía divertido al muy imbécil... de no estar en desventaja no dudaría ni un instante en cortarle la mano con la que se había atrevido a golpearme y humillarme.

Inmediatamente se puso a decir que me dejaría ahí afuera para que el pueblo pudiera verme, que me atarían con los brazos levantados y que el se iría a comer.

No podía evitar sentir un nudo en la garganta... no solo estaba destrozando mi orgullo sino que los golpes de la noche anterior aun dolían bastante.

Se acercó nuevamente a mi para decir no se que, que decidí ignorar y luego me besó, gesto que porsupuesto no correspondí. Me dejó con el capitán, el que llevó a atarme mientras el conde se largaba a comer.
Una vez atada y casi de puntas comencé a escuchar los susurros de la gente que se había reunido ahí para ver mi tormento, conforme pasaron los minutos el volúmen de los comentarios se hizo mas y mas fuerte.
Yo con la mirada clavada en el piso me dedicaba a respirar profundamente intentando tranquilizar la furia que sentía dentro pero poco lograba.

El capitán al poco rato se acercó para pedirme que me volteara y que levantara la cara porque al conde le daba la gana que la gente me viera aun mas... solo faltaba que me pidiera sonreír... Justo cuando el capitán me levantaba la barbilla susurró que obedeciera y que no hiciera nada hasta que alguien enviara a por mi a rescatarme.

El nombre que mencionó me sonaba familiar... muy familiar pero no recordaba de donde... pensé y pensé hasta que momentos después recordé que ese nombre lo había escuchado en mi sueño, era el nombre de la anciana.

Le dediqué una mirada de entendimiento al capitán para luego clavar los ojos nuevamente en el piso.
Hice oídos sordos a las tonterías que decían los pobladores mientras me concentraba en recordar todos los detalles de aquel sueño... algo había dicho de un rey muerto o algo así... un sacrifio para un bien mayor... talvez tenía razón... talvez tenía que matar a Tristan para un bien mayor... mi propio bien.
De pronto, también recordé mi magia, ¿porque no había intentado usarla en el camino??? Le hubiera prendído fuego al conde y su caballo... Entonces muy discretamente intenté usarla para incendiar la soga con la que me tenían sujetas las manos pero no sucedió nada, extrañada lo intenté otravez fallando. Arquee la ceja sin entender porque no funcionaba, lo estaba haciendo todo bien, como siempre... hasta que de pronto lo supe... -mierda- susurré para mi misma... el anillo ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Dom Nov 11, 2012 12:51 am

La muchedumbre continuaba piropeandola y elogiando la magnificencia de sus pechos y sus bien formadas piernas

Deben de ser las piernas mas largas del mundo… Repitió otra voz

Finalmente el propio Tristán salió de la posada dispuesto a partir y, al ver que la multitud seguía observando a la buena Castaña tan atenta como antes, bajó la cuerda y, sujetándola por encima de la cabeza de Eride como si fuera una traílla, la obligó a darse la vuelta. Parecía que le divertían los gestos de reconocimiento del gentío y los agradecimientos y reverencias que le dedicaban; se mostró muy gentil en su generosidad:

Levantad la barbilla, yo tu nuevo dueño os lo exijo. No debería ser yo quien finalmente os la levante
—le increpó frunciendo deliberadamente el entrecejo como muestra de decepción.

Venid aquí, viejo —dijo el Conde al anciano remendón—. ¿Habéis visto alguna vez una preciosidad como ésta?

No, mi Conde … Respondió el anciano que llevaba las mangas remangadas hasta los codos y mostraba unas piernas ligeramente dobladas. Su pelo era gris, pero sus ojos verdes brillaban con un deleite especial, casi nostálgico.

Es una Mujer de magnífica estampa mi señor, digno de un conde como usted-
Concluyo

Mirad. Os doy permiso, si lo deseáis, para que palpéis sus tesoros
.- Le respondió el conde

El viejo sonrió con agradecimiento, casi inocentemente. Alargó el brazo y, dudando por un momento, tocó los pechos de la magnifica Eride, el viejo también le tocó el sexo.

Eso es todo. Ahora debéis iros....

Los espectadores se retiraron obedientemente aunque continuaron mirándolos mientras el Conde montaba a caballo, instruía a la joven Castaña para que entrelazara sus manos en la nuca y le ordenaba que caminara delante de él.
La venus de largo cabello inició la marcha saliendo del patio de la posada mientras el Conde guiaba su caballo tras ella. La gente le abría paso, sin apartar la mirada de su encantador cuerpo vulnerable y apretujándose contra los estrechos muros de la ciudad para poder seguir el espectáculo hasta el límite del bosque...

Llegaron a otro pueblo y a otra posada, los lugareños pegaban sus caras a las ventanas de vidrio emplomado de la fonda.

Los soldados devoraban la cena y la miraban en silencio a la luz del fuego.

Después el Conde se quedó mirando únicamente a la hija del tabernero,. Era una jovencita, muy guapa, aunque sin comparación desde luego con la magnifica Eride. Su pelo era negro, tenía unas mejillas redondas y una cintura muy estrecha, e iba vestida como muchas campesinas, con una blusa escotada con volantes fruncidos y una amplia falda corta que revelaba sus vistosos y pequeños tobillos.

Mostraba un rostro inocente, y contemplaba a la Chica castaña llena de intriga, sus grandes ojos marrones se desplazaban ansiosamente hasta el Conde y luego volvían tímidamente hacia la cainita, que estaba de rodillas a sus pies, a la luz del fuego.

Entonces el conde volvió ha hablar rompiendo el silencio

Y bien, como ya te he dicho, aquí también es lo mismo todos te admiran y disfrutan viéndote, gozan de tus larguísimas piernas, de esos pechos que nadie pude evitar mirar. Estos lugareños os desean, anhelan vuestros encantos...


...Y creo que se merecen probarlos, lo que les deleitará enormemente. Pero debo aprovechar esta oportunidad, para recompensar sus leales atenciones. como para enseñarte que el castigo te llegará siempre que yo lo desee, sin necesidad de que me desobedezcas para merecerlo. Te castigaré cuando me apetezca. Habrá ocasiones en que éste será el único motivo....


Luego el Conde Tristán amablemente se dirigió a la hija del posadero

Querida ¿En la cocina tendréis algún instrumento plano de madera para traspalar las cazuelas calientes dentro del horno, no es así?

En la estancia se produjo un leve murmullo al tiempo que los soldados se miraban unos a otros. Fuera la gente se apretujaba aún más contra las ventanas.

La muchacha asintió con la cabeza y regresó al cabo de un instante con una paleta de madera, muy plana y alisada por los muchos años de uso, y con un buen mango para asirla.

Excelente...Dijo el conde Satisfecho al verla

Rápidamente, el soberano De Noorwood dio instrucciones a la hija del mesonero para que se sentara en el borde del piso de la chimenea, que era de la altura de una silla, y le ordenó a la Castaña, que estaba a cuatro patas, que se acercara a ella.

Querida mía esta buena gente se merece un poco de espectáculo; su vida es dura y aburrida. Mis hombres también se lo merecen, y mi nueva esposa puede aprovechar muy bien este castigo. Poneos sobre su regazo, Eride esposa de Tristán conde de Noorwood con las manos detrás del cuello, y apartad vuestro precioso pelo. ¡Inmediatamente!


Ordenó, casi con severidad

Mantened alta la barbilla, así; sí, encantador. Ahora, querida mía quiero ver si podéis manejarla con tanta fuerza como un hombre. ¿Creéis que seréis capaz de hacerlo?

El Conde no pudo contener una sonrisa ante el deleite y el deseo que mostró la muchacha por agradar. Ella asintió con un gesto y murmuró una respuesta respetuosa. Cuando el Conde le dio la orden, bajó la pala con fuerza sobre las nalgas desnudas de Eride.

La muchacha de la taberna le zurró con más fuerza y Tristán disfrutó de ello, saboreándolo muchísimo

Finalmente, cuando las nalgas estuvieron muy rojas pero sin cardenales, el Conde mandó a la muchacha que parara.

Sus soldados estaban encantados, al igual que todos los lugareños. Luego, el Conde chasqueó los dedos y ordenó a la Castaña que se acercara.

Ahora, todos ustedes, disfrutad de la cena, hablad, haced lo que os plazca.


Durante un instante nadie le obedeció, pero luego, los soldados se miraron unos a otros, y la gente reunida fuera, comenzó a murmurar y a hablar desde las ventanas.

El Conde llamó a la hija del mesonero para que se acercara, le dijo que lo había hecho muy bien, le dio una moneda de oro y él se quedó con la pala.

Mira bien esta pala preciosa Eride de Tristán ya que tu y ella serán amigas por lo que resta de tus dias…


Finalmente, llegó la hora de subir al dormitorio, en un par de horas iba a amanecer.
Tomo en brazos a la Castaña-que estaba débil despues de estar sin probar Alimento en todo el dia, caminando tanto y sufriendo semejante paliza- hasta arriba hasta la alcoba. Ahí el Conde amarro a la joven humana a un pesado armario y le encadeno los tobillos con sendos grilletes y se dispuso a dormir...

Avanzada la noche se escucho que alguien forcejeaba la cerradura del cuarto, una figura grande que trataba de entrar sin hacer ruido, pese a que intentaba tapar la luz exterior con su cuerpo y estirando su brazo, se podía apreciar a una larga cabellera plateada que entrado a hurtadillas

Era Alastor

Le hizo la seña de que guardara silencio con el dedo indice, donde justamente portaba un anillo Igualito que el de ella luego hurgo en las ropas del Conde y saco las llave de los grilletes, y tratando de hacer el menor ruido posible la libero... luego se quito su capa, se la dio para que cubriera su desnudez, y le dijo susurrante con su voz fria y bohemia


Shhh no hagas ruido, vamos debemos salir de aquí



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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Dom Nov 11, 2012 2:03 am

:: Continué intentando encender aunque fuera la mas pequeña llama inutilmente hasta que me cansé. Los brazos me dolían terriblemente por no decir de las piernas, me sentía muy cansada y sucia por estar así a la intemperie.

El conde salió poco tiempo después y soltándome del anuncio me guió, sonsteniendo mis brazos por todo lo alto hasta llegar frente a la gente. Me pidió que levantara la barbilla cosa que hice durante 3 segundos para bajarla nuevamente. Llamó a un viejo para que se acercara y le ofreció la oportunidad de poner sus sucias y desagradables manos en mi cuerpo. Me asqueaba el solo hecho de imaginar lo que sucedió instantes después. Miré al viejo con odio todo el tiempo. Se pudo haber negado a tocarme pero no lo hiso.
Después de tan desagradable momento me obligó a servir de guía caminando frente a el y su caballo llevando las manos entrelazadas detrás de la nuca, estaba mas que tentada a correr pero sabía que aun sin estar tan cansada como lo estaba ahora no llegaría muy lejos antes de que me atraparan. Tragándome el orgullo tuve que seguir el camino que se encontraba lleno de curiosos.

Finalmente llegamos a una taberna en donde lo peor ocurrió, me obligó a hincarme en el piso a un lado de el, después nunca entendí el motivo pero pidió a una joven mujer a que me golpeara la espalda baja multiples veces con una pala de madera. Escuché la explicación pero para mi no tenía ninguna lógica. Todo el tiempo en que duró el "castigo" mantuve las manos cerradas en puños enterrándome las propias uñas en la piel obligándome a no derramar ni una sola lágrima en su presencia. Tristán ya me las pagaría... lo podía jurar... no iba a descansar hasta que sintiera el mismo dolor que yo estaba sintiendo en ese momento.
Una vez que la mujer hubo terminado de golpearme todos comieron, bebieron y rieron alegremente alimentando así mi resentimiento.
El conde me mostró la pala con la que me había pegado y me dijo que sería mi amiga por siempre... Bajé la cabeza furiosa y cansada de todo aquello.

Tristán me cargó y me llevó así hasta una habitación en el piso de arriba, estando ya ahí me ató a un armario y me colocó unos grilletes para que nisiquiera intentara escapar. Me encontraba sentada sobre el piso y recargada en el armario con los ojos cerrados cuando escuché ruidos en la habitación.

Abrí los ojos alerta aun pese al cansancio que tenía y vi como alguien entraba... mi corazón comenzó a palpitar velozmente al reconocer los cabellos plateados del hombre del bosque. ¿que estaba haciendo ahí? ¿cómo me había encontrado??? me pregunté mientras que el me indicaba con el dedo que no hiciera ningún ruido... rebuscó entre la ropa del conde hasta que encontró las llaves con las que me liberó de los grilletes, me ayudó también a desatarme las manos pues llevaba una soga que me sujetaba al armario.

Se quitó la capa que llevaba puesta y me la entregó para que me tapara con ella. Con mucho cuidado me levanté... en cuestión de segundos consideré varias posibilidades muchas de las cuales terminaban con Tristán muerto pero decidí esperar...
Por ahora necesitaba escapar y después sacarme ese maldito anillo que anulaba mis poderes. Cuando escuché que debíamos salir de ahí ya estaba completamente convencida, asentí con la cabeza como respuesta y me prometí que volvería por Tristán después.
Me mantuve agachada y como pude me coloqué la capa sintiéndome algo protegida instantaneamente. Le dediqué una última mirada de odio al conde que dormía borracho en la cama y seguí las indicaciones del hombre del bosque al pie de la letra. ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Dom Nov 11, 2012 3:05 am

Por un momento Alastor se quedo inmóvil, había presenciado como la habían humillado y era natural y lógico que buscara venganza, coa que obviamente el Vampiro sabia que tal cosa le saldría caro a ambos, aunque tampoco hubiera tenido la frialdad para intentar detenerla, Cuando le hecho la ultima mirada casi estuvo tentado a detenerla, pero en vez de eso se volteo, asintiendo con la cabeza que lo seguiría

Caminaron al lado contrario del oscuro corredor, ya que no podían bajar y salir por la puerta principal ya que había soldados custodiando, viendo si había un acceso a la azotea o algún ático al final del corredor había una puerta pero estaba atrancada, el vampiro con sus poderosas manos forzó el picaporte..

Vámonos, si nos ven estamos muertos....

Subieron hasta el ático y al ver que Eride andaba descalza y con los pies llenos de ampollas El vampiro simplemente tomo a la chica castaña como si nada y se la echo al hombro

Así iremos más rápido

Bajo con ella por unas escaleras accesorias que daban a un callejón y de ahí huyeron del pueblo rumbo a la sierra, Alastor no dijo nada en todo el trayecto solo volteaba para todos lados, cuidando que nadie los siguiera, aunque por supuesto a veces no podía evitar acariciar su piel disimuladamente, hasta que encontraron un lago como ya estaba lo suficientemente lejos, el Vampiro pensó que seria un buen lugar para tomar un leve descanso, así que la bajo

Aquella noche la luna brillaba en plata sobre la superficie del agua. El Señor oscuro se sentó en la orilla, cansado por la furtiva huida, y con su mirada seria, aventó una piedra al lago viendo como hacia ondas al caer...luego con su clásico tono seco y bohemio le hablo:

Bien por fin estamos a salvo, la maldita viejilla esa me dijo que, a lo mejor no ibas a querer venir conmigo por las buenas, me alegro que no lo hayas hecho difícil… veo que ese tipo te maltrato bastante

Hizo una pausa, quitándose un mecho plateado de la cara y aventando otra piedra al lago

Se supone que tenemos que ir por una llave que esta en una isla, la bruja quiere esa llave, y mientras no la tenga tendremos puestos estos anillos, los cuales neutralizan mis poderes vampi.. Mis poderes… y digo tenemos porque tu también llevas puesto uno de esos anillos y mientras los tengamos no nos libraremos de la bruja, a menos que te cortes el dedo…




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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Dom Nov 11, 2012 4:12 am

:: Me costó mucho dar esos primeros pasos alejándome de la oportunidad de matar al enfermo de mi casi esposo, pero una vez que me encontré en el corredor todo me fue más sencillo. La adrenalina que me provocaba escapar había despertado todos mis sentidos incluso había dejado de sentir el dolor y cansancio que llevaba arrastrando desde el día anterior. Nuestros pasos eran ligeros y ágiles nadie nos escuchaba. Llegamos al final de aquel corredor para toparnos con una puerta cerrada pero mi acompañante usó la fuerza para abrirla. Sentí alivio al notar que de verdad estaba intentando sacarme de allí. Un leve arrepentimiento cruzó por mi mente al recordar como días antes no hice mas por ayudarlo. Ya habría tiempo para agradecerle.

-Lo sé- dije en voz muy baja al escucharlo decir que si nos descubrían nos matarían, eso estaba claro. Llegamos hasta unas escaleras que comenzamos a subir pero en cierto momento el se dió la vuelta y me levantó para colocarme en su hombro. Contraria a la impotencia que sentí cuando Tristán hizo eso mismo ahora me sentía agradecida. La emoción del momento me había dado nueva energía pero no sabía por cuanto tiempo me duraría.

-Gracias- le susurré mientras bajaba unas nuevas escaleras.
El aire fresco y frío de la noche me golpeó el rostro despertándome más y dándome más ánimos de seguir. Cruzamos todo el pueblo sin ser vistos o al menos así me parecía . El nunca me bajó y eso me llamaba la atención ¿cómo tenía tanta resistencia? ¿acaso no se cansaba?...

Me dejó de pie hasta que nos encontramos frente a un lago bastante lejos del pueblo. Me tapé bien con la capa y me senté en el pasto mirando al hombre y escuchándolo con atención... parecía que al fin se iban a resolver todas mis dudas o al menos una parte.
-no quisiera hablar de eso- dije en voz baja, no quería recordarlo aun, habían sido demasiadas humillaciones en muy poco tiempo. -en donde encontraste a la anciana? ¿que sucedió en el templo? te había seguido y de pronto alguien me desmayó...-
Guardé silencio para que siguiera explicándome, pero estaba tan llena de dudas que me costaba mucho no seguir haciendo preguntas y mas preguntas. -¿una llave? ¿isla? ¿y porque no va ella sola????- dije en voz baja tratando de asimilar todo y de pronto noté el pequeñísimo error que cometió hablando de más... -lo sabía! eres un v... ¿que???? no me voy a cortar el dedo ¿que estás loco????- dije todo corrido sin saber a que darle mas importancia.

-mira por el momento me da lo mismo lo que seas... lo mas importante es encontrar eso que quiere la vieja para librarnos de ella...odio sentirme así tan tan indefensa- comenté sincera. -tienes algun plan?- Necesitaba ropa y zapatos, no podía andar semidesnuda por la vida pero me sentía abrumada. Lo único que hice fue acercarme al lago y ayúdandome con las manos bebí un poco de agua... con la suerte que tenía rogaba a los dioses que el agua no estuviera envenenada. ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Dom Nov 11, 2012 4:43 am

El vampiro la miro con cierta naturalidad al ver como cubría sus encantos y se sentaba atento a sus explicaciones por unos instantes sus ojos plateados se clavaron en los suyos dorados como miel y avellanas mientras respondía a sus preguntas


La bruja me tomo prisionero en el templo, me mostro varias imágenes de lo que quería en una especie de caldero, explicándome como era la llave que quería, cuando me libere, supuse que me había escapado de ella, pero cuando intente usar mis poderes, el anillo comenzó a apretarme y sencillamente no pude, luego me explico en sueños que no me liberaría del anillo hasta que tivse esa llave…La muy maldita lo tenia todo muy calculado.-bufó luego el bebedor de sangre suspiro con pausada dignidad, le dirigio una larga mirada y luego continuo


Me dijo que antes de partir tenia que rescatarte primero, le dije que yo suelo operar solo, pero ella insistió en que tu también tenias que venir, mi ghoul se encuentra bastante lejos de aquí, asi que necesitare que alguien que vigile mi sueño mientras yo duermo, asi que ahora que ya sabes l oque soy, espero que no tengas problemas con dicha tarea, sobretodo porque no iremos solos, necesitamos un barco y una tripulación


Mientras hablaba comenzó a estirase sus piernas aun cansadas de haber seguido todo este tiempo al conde y su consorte y después por la furtiva huida, luego permaneciendo sentado saco su espada saskia para afilarla y untarle aceite, la espada lucia tan plateada como su cabello a la luz de la luna y el bebedor de sangre se enorgullecía de eso, le seguía explicando a la chica pero sin voltear a ver como bebia agua

Se supone que tenemos que ir a una isla de los vientos, tenemos que caminar hacia el sur hasta el puerto de la media luna, ahí un viejo lobo de mar llamado Jim Vodacce se encargara de llevarnos hasta ella, ya que es la única persona que sabe donde esta esa isla, parece que ese tipo, tiene una deuda con esa bruja, asi que no tendrá problemas en llevarnos hasta ahí…



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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Dom Nov 11, 2012 8:04 pm

:: Mientras bebía agua, me reacomodé sentándome y con suma atención continué escuchando el final del relato sin interrumpirle en ningún momento, de tiempo en tiempo había estado asintiendo con la cabeza dando señal de entendimiento aunque el no volteara en mi dirección pues estaba afilando su espada.

Cuando hubo terminado yo ya entendía todo mucho mejor, todo era mas claro y podía recordar vívidamente lo que había ocurrido en mi sueño. Uniendo ambas experiencias era mas que obvio que nos estaba poniendo a prueba por algun motivo. No nos había escogido aleatoriamente, todo esto tenía un trasfondo.

-Lo mío fue diferente, después de seguirte al interior del templo alguien me desmayó. Cuando creí despertar estaba en casa de la anciana, dijo que sería mi guía y que si salía viva de todo esto me cobraría el favor, luego barajeó unas cartas de tarot, me salió "el ahorcado" dijo que significaba el sacrificio de alguien por un bien mayor. Resulta que la había soñado y cuando desperté me enteré que el conde me había encontrado desmayada en medio de un camino, que me rescató y claro yo ya traía puesto el anillo-
Relaté brevemente sintiendo como se me revolvía el estómago al recordar a Tristán.
Comencé a trenzarme el cabello con paciencia para que este no volara libre cuando el viento soplaba.

-Hace unas horas el capitán del conde me dijo que alguien enviado por la vieja me rescataría. Entonces quiere decir que tiene contactos en todos lados...-
comenté pensativa... -sobre cuidar tu sueño no tengo inconveniente y sobre viajar tampoco, solo me da pena haber dejado todas mis pertenencias en Noorwood... tendré que regresar por ellas eventualmente- dije lo último casi mas para mi que para el.
En el tema de vigilar su sueño me alegraba que su ghoul no estuviera cerca, nunca había visto a una criatura de esas en vivo pero no tenía ganas pues siempre las describían como seres horribles. No era que me asustara facilmente pero... mejor así.

Cuando ya había terminado de arreglar mi cabello me levanté, caminé acercándome a el. Durante ese tiempo no le quité los ojos de encima, antes de ahora no le había prestado la suficiente atención, me parecía un ser enigmático y me agradaba tenerlo de compañía. Una vez me encontré justro frenta e el me agaché quedando a su nivel pues estaba sentado. -no recuerdo tu nombre pero gracias por haber hecho esto por mi, no se si hubiese podído escapar después de ese infierno por mi cuenta- dije suavemente mirándolo aún a los ojos y después voltee hacia el lugar por donde habíamos llegado -no creo que sea buena idea quedarnos aquí... no se cuanto tiempo tardará en darse cuenta de que no estoy y tenemos que llegar al puerto, además en el camino tengo que buscar ropa, no puedo seguir así.- cuando terminé de hablar me levanté y caminé en dirección al arbol mas cercano en el cual recargué la espalda esperando las respuestas del vampiro. ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Mar Nov 13, 2012 12:26 am

El vampiro escucho atentamente a la chica al parecer había cometido un enorme error ambos en entrar a ese templo, tras unas breves conjeturas se acercó a el y el levanto el rostro para verla, dada su proximidad, la miro serio y asintió suavemente tras el agradecimiento, luego se levanto apurándolo, él estuvo de acuerdo, tenían que aprovechar lo que quedaba de la noche y conseguirle algo de ropa, se levanto guardo su arma y emprendió el camino

Me llamo Alastor, y no me des las gracias, no lo hice por gusto. Vayamos pues… bufó serio y cortante

Caminaron hacia el sur por una arbolada de abetos, aunque el conde estaría profundamente dormido todavía en ese pueblo, no era aconsejable tomar los caminos principales aunque fuese de noche

Para mala suerte de ambos comenzó a llover, aquella fina pero imparable lluvia los acompaño todo el camino. Fue solo cuestión de tiempo al llegar a la cañada, cuando logramos divisar a lo lejos una posada.

El humo se visualizaba a lo lejos, así como una casita de pequeñas dimensiones de pedrusco, madera y aliñe

Faltan unas horas para que amanezca, el sol es mortal para mi, asi que será mejor que nos resguardemos ahí


El paseo terminó en la puerta de la posada. Al entrar ambos en el recinto inmediatamente el confort de entrar en un lugar seco se hizo presente, pero lo primero que vieron la cara de un indignado dueño que observaba como su ex inmaculado suelo de madera se llenaba de barro, para después mirar la cara de ambos visitantes, tan llenos de lodo que podrían haber pasado por cualquier criatura distinta a una pareja de dos simples viajeros

Oigan forasteros, están dejando mi hermoso piso lleno de lodo…

Mantuvo el hombre de manera seria y distante, mientras cortaba con una lanceta unos apetitosos cachos grandes de carne

Si planean quedarse, vayan a la parte trasera y díganle a “Viernes” * que les acarre agua de la fogata a los barriles, En el tablón de afuera están los precios


El vampiro giro la vista para ver el tablón, hizo una mueca de desaprobación al ver los excesivos precios pero no había remedio

Luego de ir a la parte trasera se encontraron con Viernes* un personaje exactamente igual a la novela de Robinson Crusoe, un mulato guapo de unos trece años con los brazos y las piernas larguísimas, su piel morena estaba moteada a causa del frió de la montaña y el poco sol de estas, el estaba jugando con un perrito criollo cuando los visitantes llegaron dejo de lugar se dispuso a acarrear agua y a darles unas pastillas de jabón

Por favor necesito que me consigas una trusa femenina limpia y algo de ropa para los dos y si es posible una casaca negra

El niño asintió, luego Alastor dejo su arma sobre una pileta y sin decir nada le jalo el brazo de forma brusca y la forzó hasta el interior del austero y acuoso cuartito donde tomarían la ducha. La despojó de su Capa y le dijo solemne

No pienso pagar dos baños, tomaremos uno solo juntos

Contrariamente a su habitual proceder, el Vampiro había deicidio que no iba a violarla, pese a que la castaña era muy apetitosa, sabia que serian compañeros mientras estuviesen bajo los caprichso de aquella bruja y sabia que debía de conservarla como aliada, empero, lo patán, palurdo y abusivo no se lo quitaba ni los dioses y sin compasión alguna, el bebedor de cabellos plateados tomo unos de los baldes con agua fría y lo vació sobre su compañera de baño, la cual quito el lodo de sus generosos atributos

El agua era fría, tanto que los pezones de Eride reaccionaron de inmediato, a su contacto, un gesto delicioso en otro contexto y circunstancias, una provocación inconsciente en toda regla, ella no podía controlar la dureza de esos botones que impúdicamente se endurecieron ante el agua.

Desde luego era un recinto muy pequeño y austero, apenas cabían los dos incómodamente, eso tomando en cuenta, de cuanta resistencia ofrecería la Castaña el también se quito la ropa y se mojó buena parte del fango que se le fue cuando le echó el agua, yéndose esta por una rustica cuneta el agua achocolatada.

El cuerpo del Vampiro estaba bien formado si bien no estaba excesivamente musculoso tenía el cuerpo desarrollado y unos triceps producto de el tiempo en que Alastor fue humano y trabajo en un circo como trapecista y hablando de trapecios, los Del vampiro eran de Escándalo, el no tenia tanta tierra como la humana debido a que a la piel del Vampiro n ose le impregna tanto el barro como a un humano

Empero todavía quedaba mucha mugre y barro impregnados en ambos cuerpos, el bebedor de sangre, tomo la aromática y enjabonada pastilla olor a Manzanilla y jazmín y comenzó a frotarse vigorosamente con ella en las partes donde había mas lodo y el agua no había alcanzado a penetrar, luego se echo dos baldes de agua fría procedente los toneles y luego le paso el jabón a Eride

Tu turno preciosa, enjabónate bien, a no ser que quieras que lo haga por ti…

Pero luego se arrepintió el vasmpiro, se pensó que no debía pasar la oportunidad y la jalo hacia a le forzando para luego restregar el jabón por el delicioso cuerpo femenino de Eride la espuma, el contacto con su suave piel y el calor que emanaba su cuerpo eran elementos extremadamente tentadores que siempre quedarían plasmados en los recovecos de la libidinosa mente de Alastor, forzándola tomándola de la cintura, para evitar que se moviese, mientras la espumosa pastilla viajaba en cada centímetro de la piel de la Castaña…


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Mar Nov 13, 2012 11:04 pm

:: Recargada contra el tronco de un arbol escuché su respuesta. No esperaba nada en particular así que su árida respuesta no me molestó así que solo alcé los hombros. Continuamos el trayecto mientras continuaba siendo de noche, era cansado para mi considerando que no llevaba calzado y tenía hambre además de algo de frío.

Las marcas de los golpes que el conde me había dado aun no se borraban y seguirían ahí por unos cuantos días mas.

De pronto comenzó a llover volviendo el camino aun mas difícil para mi, me resbalaba constántemente y cada vez me enlodaba mas.
Lejos del camino encontramos una posada a la cual entramos esperando encontrar un lugar en donde dormir, comer, limpiarnos...
El dueño del lugar no muy gustoso nos envió a un lugar en donde podríamos limpiarnos el lodo con el que habíamos ensuciado su entrada.

Estaba echando un vistazo a nuestro alrededor cuando sentí un jalón que me llevó hacia el interior de el cuarto donde me tendría que duchar. La acción me sorprendió, especialmente porque acto seguido Alastor me quitó la capa que cubría mi desnudez.

-¿que demonios crees que estás haciendo???- pregunté entre incrédula y molesta cuando sentí el agua caer sobre mi limpiándome algo del lodo que traía encima. -es-tú-pi-do chu-pa san-gre!!!- exclamé con la mandíbula apretada aun mas molesta autoabrazándome para no sentir tanto el frío que recorría mi cuerpo.
Mi cabello se encontraba completamente empapado y chorreaba agua por la espalda provocándome más frío.
El lugar era muy pequeño así que chocaba contra el cada que me movía y eso me molestaba mucho. Chocabamos especialmente cuando el comenzó a enjabonarse... todo un verdadero caballero... decidió bañarse antes que dejarme hacerlo primero... maravilloso. -¿te quieres apresurar?- pregunté presionándolo. Momentos después recibí al fin el jabón.

Lo escuché y entrecerrando los ojos murmuré -ni se te ocurra tocarme- Lo que al parecer tomó como un reto ya que fue exactamente lo que hiso a continuación. Me tenía tomada a la fuerza por la cintura mientras me enjabonaba. -que me sueltes!!!- exclamaba furiosa forcejeando por soltarme. Lo golpee varias veces en el abdomen con los brazos e intentaba golpear alguna zona sensible con las piernas. Cansándome con rapidéz solo alcancé a amenazarlo -si no me dejas en este instante no cuidaré tu sueño- dije tratando de sonar completamente convencida.

Sabía que lo necesitaba a mi lado pero no toleraba que se extralimitara de ese modo conmigo. No podía entender porque los hombres que había conocido últimamente solo podían lograr que una mujer estuviese cerca de ellos usando la fuerza.

Al fin le quité la pastilla de jabón y terminé de limpiarme para luego echarme un par de cubetadas de agua y así aclararme.
Cuando salí de aquel lugar al fin olía decentemente y eso me levantaba algo el ánimo. Encontré ropa doblada sobre una silla vieja cerca de ahí y comencé a vestirme con rapidéz evitando en todo momento la mirada de Alastor.

Al mismo tiempo estaba comenzando a amanecer...


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Dom Nov 18, 2012 8:05 pm

El bebedor de sangre rio a carcajada limpia ante la reacción de la ojimiel, cuanto más se enfadaba más se reía especialmente cuando mezclaba esa sensación de frío con ira, o en sus intentos por soltarse, la vio salirse presurosa de ahí y el vampiro con toda calma siguió bañándose

Ah! Ese pudor de las humanas tan retrograda y encantador- exclamo gustoso para si


Termino con toda calma su aseo limpiándose minuciosamente, no le gustaba sentir sucio su cabello asi que lo enjabono varias veces y pese a que el agua estaba sumamente helada, era como musica suave en su piel asi que disfruto su baño hasta que al tomar nuevamente el jabón vio ese anillo que le había puesto la bruja, pese a que lo disimulaba lo tenia angustiado, termino ya no tan contento, dándole vueltas al asunto de la bruja

Al salir vio que Eride ya estaba vestida y arreglada, el ver su gesto, le devolvió un poco el buen humor, au7nque no quiso hostigándola, después del calvario que sufrió con el conde, la caminada que dieron y luego de que el mismo la molestara asi en el baño ya era demasiado, no era que el fuera compasivo con los humanos, pero era condescendiente con sus potenciales aliados, asi que paso de ella y fue hacia su ropa, vio una casaca y una trusa negra, y le arrojo una moneda al mulato quien la atrapo en el aire muy contento, al seguir poniéndose la ropa vio unos pantalones negros y unas botas del mismo color, con sus respectivas calcetas largas y gruesas, muy satisfecho por el gusto del chiquillo, tomo y le arrojo otra moneda

Bien… Viernes llévanos a nuestra habitación… ¿Hey castañita renegona vas a venir? ¿o vas a seguir haciendo pucheritos? Pregunto con sorna a Eride

El muchacho moreno de ojos grandes y expresivos solo asintió callado y lo llevo a esta, nada fuera de lo común pero con cierto encanto novelesco

Una mecedora de madera, un sillón viejo de cuero, una mesa rectangular con frutos secos, queso, pan crujiente y setas , un ropero, una cama matrimonial y un tocador de madera medio apolillado, pero con una enorme obsidiana pulida donde se veía reflejados perfectamente sus rasgos. Tocó el espejo con la mano, fijándose en lo demacrada que se veía su piel por la falta de sangre, todavía podía estar unas horas pero sabría que tarde o temprano se tendría que alimentar, no podía hacerlo de Eride pues la necesitaba fuerte y atenta, tampoco del muchacho, solo quedaba el posadero, pero sería a la noche siguiente pues el sol no tardaría en salir

Dejo el espejo y examino el ropero, fue hacia la ventana corrió las cortinas y luego movió el ropero hacia esta, dejando el cuarto completamente a oscuras, aunque el veía perfectamente, abrió el interior de este y sacudió las polillas que en el anidaban



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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Lun Nov 19, 2012 10:52 pm

:: Solté mi cabello de la trenza que me había hecho anteriormente para que se secara. Cuando terminé alisé un poco la ropa que llevaba puesta y recogí del suelo la capa con la que me había estado cubriendo todo el camino, estaba húmeda pero la llevé conmigo esperando encontrar un lugar en el cual poder colgarla y secarla. Respiré profundamente sintiéndome tranquila y libre.

Alastor ya había terminado de bañarse y de vestirse según vi de reojo. Irritada, apreté los labios cuando le escuché llamarme renegona, pero ahora no deseaba discutir más sino poder descansar el cuerpo que estaba cansado de todo.

Seguimos al joven que nos mostró el camino hacia la habitación. Desde la entrada revisé el lugar con la mirada y suspiré. Al fin un lugar en donde poder sentirme resguardada al menos durante unas horas. Por un momento me perdí entre recuerdos... tan solo unos días antes había estado en una situación similar en una habitación enorme y bellamente decorada en donde pronto habría de convertirme en esclava.

Me decidí a entrar dando 4 pasos acercándome primero a la mesedora en donde coloqué la capa en el respaldo de esta y posteriormente me fui hacia un sillón de cuero. Sin esperar a que otra cosa sucediera tomé asiento y estiré las piernas mientras sonreía débilmente para mi misma.

Noté como el vampiro miraba su reflejo e inmediatamente después dejaba la habitación completamente negra tras cerrar las cortinas y jalar un pesado armario... era difícil ver en aquella obscuridad pero me daba igual, no tenía que moverme y estába cómoda pero en estas circunstancias no tardaría en quedarme dormida y se suponía que tenía que cuidar su sueño.

-¿te vas a meter ahí? ¿cuantas horas? ¿despertarás solo o yo tengo que hacerlo?- pregunté de corrido intentando activarme un poco mientras se me escapaba un bostezo. Tenía mucho en que pensar pero al mismo tiempo el cansancio físico podía conmigo, especialmente ahora que estaba comenzando a relajarme. ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Mar Nov 20, 2012 6:17 pm

Hasta que vuelva a anochecer.- contesto rápido el vampiro mientras iba y atrancaba la puerta con el mueble del espejo.- suelo despertar solo, será mejor que tú también descanses, no creo que nadie nos moleste aquí, no creo que el conde se levante temprano siquiera…

Pareció como exhalar un suspiro y sin decir más se metió al armario y lo cerró por dentro

A la noche siguiente despertó Alastor con el primer apetito de la noche, el mas voraz y mas primario, impulsado por el hambre despiadada, salió del cuarto como el agua que busca su camino en la ladera de una montaña, y fue hacia donde la recepción pero no había nadie, luego siguiendo el aroma casi humeante de la sangre fue a la cocina y ahí estaban el tabernero y su esposa y se lanzo sobre ambos, primero sobre el tabernero que lo ataco con un cuchillo, rápidamente lo desarmo y lo levanto del suelo mientras sus pies trataban de golpearlo, inmediatamente sus colmillos se clavaron en su cuello, el chorro de sangre golpeaba su paladar, cuando lo desangro, fue por la esposa, a la cual atrapo absurdamente fácil, cuando esta cayo al suelo.

El niño llamado Viernes irrumpió en el recinto con unas charolas las cuales tiro al ver el cuerpo de sus amos bautizados en sangre corrió hacia a ellos

Volteo a ver a la Vampiro, sus ojos retrataban la más pura incertidumbre y miedo

¿Cusera shesarefed ? (¿Están muertos?) Inquirió triste y preocupado el aborigen, a pesar de su edad comprendía que se había quedado solo en el mundo, El vampiro aun regocijado por lo suculento de la sangre, le dijo pletórico al niño

Ya no eres un esclavo niño. Ahora eres libre, incluso te puedes quedar con esta posada si lo deseas, ahora eres tu propio dueño y puedes tener la vida que siempre deseaste


El niño no le respondió, solo miro triste, con la sangre un poco helada, entonces el plateado comprendió que había dejado al huérfano desamparado, él no podría valerse por si solo, dudo un momento y contrario a sus costumbres perversas y forma de ser le dijo:

Si quieres puedes venir con nosotros, mientras me obedezcas nada te faltara…





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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Eride Cross el Mar Nov 20, 2012 10:11 pm

:: Le escuché atenta sentada aun desde el sillón, esperaba que tuviera razón y que el conde no nos encontrara. No quería perder tanto tiempo descansando pero sabía que si no lo hacíamos sería incluso más fácil que nos descubrieran.
-está bien, que descanses- dije en voz muy baja.

En el mismo instante en el que el vampiro cerró la puerta luché contra el cansancio que sentía y caminé a tientas buscando la mesa en donde había visto comida. Traté de no hacer ruido evitando chocar con los otros muebles pero era difícil ya que la obscuridad en la habitación era casi total.
Cuando noté que estaba frente a la mesa tomé unas cuantas frutas secas las cuales me llevé de inmediato a la boca, las saboree por unos instantes antes de tragarlas. Seguidamente comí pan, queso, de todo lo que encontré, saciando así el apetito.
Aun con las ganas de terminar con todo, reservé un poco para después, no sabía hasta cuando volvería a comer y era mejor ser precavida.

Me dirigí hacia la puerta de la habitación, verifiqué que cerrara correctamente y después, ya estando frente a la cama me acosté. El cansancio fue tal que en menos de 1 minuto estaba completamente dormida.
Soñé con muchas muchas cosas pero varias horas después cuando abrí los ojos no recordaba nada.
Me senté en la orilla de la cama y me estiré bostezando, había descansado bastante. No tenía idea ni de que hora era pero me levanté y con mucho cuidado salí de la habitación. Era casi seguro que Alastor aun estaría durmiendo y no quería ni volver a dormir ni quedarme encerrada.
Cerré la puerta trás de mi, a unos cuantos metros se escuchaban las voces del dueño del lugar y de una mujer que seguramente estaban en la cocina pero no presté atención a lo que decían.

Salí del lugar pues me apetecía tomar un poco de aire. Era la tarde así que había dormido suficiente para recuperar las fuerzas. Comencé a trenzarme el cabello mientras recordaba el plan que seguiríamos para encontrar lo que la bruja quería. Una vez pudiera deshacerme del anillo iría a buscar a Tristán y lo mataría... de eso no había duda. Cada vez que recordaba su presencia o su voz cerca de mi me revolvía el estómago.
Para alejar aquellas cosas de mi mente caminé rumbo al bosque para distraerme, durante todo el tiempo no vi a nadie caminar cerca así que me mantuve tranquila... las horas pasaron rápido y cuando vi ya había anochecido.
Regresé a la taberna cuando vi pasar por enfrente al niño que allí trabajaba, iba a entrar detrás de el al lugar cuando escuché ruidos provenientes de la taberna. Me asomé por una de las ventanas y no vi nada pero el miedo comenzó a invadirme, ¿ y si los hombres del conde habían encontrado el lugar??? ¿y si habían atrapado al vampiro pues descubrieron que me había ayudado?

Me armé del poco valor que aun me quedaba y verificando que no hubiera nadie en la recepción corrí sin hacer ruido hacia la habitación en donde había dormido encontrándola abierta... Quedé paralizada ahí afuera esperando lo peor... sin sospechar siquiera que en la cocina momentos antes alguien había asesinado a los dueños del lugar... ::


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Re: Even The Night is Scared

Mensaje por Alastor Vendetta el Mar Nov 20, 2012 10:43 pm

El niño no le dijo nada, sin embargo cuando Gabriel se giro el comenzó a seguirle por lo que supuso que le había entendido, luego fue a buscar a Eride, a quien encontró en la habitación el vampiro solo le hizo una seña de que ya debían de irse, El niño solo la veía sin decir nada al parecer entendía lo que le decían pero no hablaba el idioma

Salieron de la posada y Bajaron de la serranía horas después a un hermoso pueblo marítimo de gran belleza en sus pequeñas calles y belleza en sus templos todo el mundo tenia prisas para terminar los preparativos de las fiestas de conmemoración de l puerto todos sus habitantes, ricos y no tan ricos, adornaban sus casas y se compraban sus mejores vestidos para demostrar su alegría por el acontecimiento.

Con todo la actividad era escasa si la comparábamos con muelles más grandes. Había pocos barcos en comparación al tamaño del embarcadero. Apenas podían verse cargueros o mercantes, y los que había no presentan actividad. Eran en su gran mayoría humildes pesqueros. El almacén era demasiado grande para su poca actividad

El Vampiro por instantes miro azorado por primera vez el inmenso mar, pleno inabarcable… rehaciendo su forma incansablemente, aquel océano pleno de significados, centrifugo, pluriforme, multisignico...

Atravesaron el muelle buscando la posada “La jaiba de Oro”.Había todo tipo de mercancía todo para clase media baja y burguesa , cerámica, cestas de tamaños variados. También cordones y cuerdas de cáñamo y muchas frutas exóticas, limones, Naranjas Acimbogas, Bergamotos etc Jabones y Perfumes. Puestos de yerbas y cremas pieles, colgantes y pulseras variados. La mayoría baratijas piedras imperfectas atadas a cordones, fragmentos de marfil

La posada “La Jaiba de Oro” era realmente preciosa,, un edificio de 3 plantas y sus muros pintados con cal blanca y tenia vista al mar, mas lo clásico de una posada marina un orondo y calvo posadero, con un gastado delantal y los sempiternos calzones de pana; La camarera hermosa y morenaza y siempre descalza novia del mozo de las cuadras que tocaba la guitarra. Había otros clientes: Un barbero de viaje, un arriero y su hija y algunos marineros

Al Viernes no dejaba de impresionarle la gente con la tez quemada por el salitre, morena como el pero sin la benevolencia del poco sol de las montañas las orejas perforadas con aros de oro, patas de palo y garfios en ves de mano

Asi mismo los oídos de la humana y del Vampiro se toparon con palabras nuevas como salitre, barlovento, escorar, eslora, pasar por la quilla, largar el foque, arriar la cangreja, fondear y naufragar
Llegando a la barra el plateado pregunto por el Capitán Jim, el tabernero se quedo callado unos segundo viéndola y luego sin decir nada solo señalo hacia puerta

Ahí estaba meciéndose como un navío cruzando la puerta de la posada, y tras él arrastraba, en una especie de angarillas, su cofre marino; era un viejo recio, macizo, alto, con el color de bronce viejo que los océanos dejan en la piel; su coleta embreada le caía sobre los hombros de una casaca que había sido azul; tenía las manos agrietadas y llenas de cicatrices, con uñas negras y rotas; y el sablazo que cruzaba su mejilla era como un costurón de siniestra blancura.

Hizo una pausa y por la ventana sé que mirando la ensenada y como se remansaba el agua y luego masticó un silbido; de pronto empezó a cantar una antigua canción marinera

«Quince hombres en el cofre del muerto...

¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Y una botella de ron!»

Aquella voz cascada, parecía afinada en las barras del cabrestante.
Se sentó en una de las mesas y golpeó en ella con un palo, una especie de astil de bichero en que se apoyaba, y, cuando acudió la bella mesera, en un tono sin contemplaciones le pidió que le sirviera un vaso de ron.

El Vampiro hizo un gesto hastiado y Volteo a Ver a Eride...

Por increíble que parezca...Ese… Es el hombre que buscamos…



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